Gibraltar, San José, San Antonio, Bobures, San Francisco del Pino, El Batey, San Juan, entre otros; a lo largo de más de 400 años de historia.
Para el alcalde del municipio Sucre, Yonis González, el arraigo del chimbanguele está presente en más de 22 comunidades sucrenses en las cuales se aprecian grandes celebraciones, sobre todo en la época decembrina. “Por ejemplo el 25 de diciembre todos a chimbangalear en El Batey, mientras que el 27 todos sabemos que la cita chimbangalera es en los pueblos santos: Santa María, San Antonio, San Francisco del Pino, y por supuesto, Gibraltar”.
González destaca que en cada uno de esos pueblos hay un vasallo destinado a preservar y fomentar esa manifestación afrocatólica, que además representa uno de los elementos de la identidad del pueblo sucrense.
“Un acontecimiento que para mí es histórico y mundial, es el que celebramos en la capital del municipio, Bobures, todos los primero de enero, cuando el chimbanguele sale a sus calles desde la mañana hasta altas horas de la noche para celebrar lo que para todos es la bienvenida al Nuevo Año. Ese día los sucrenses amanecen chimbangaleando”, expresa con orgullo la primera autoridad civil del municipio.
Destaca el burgomaestre que los asistentes a estos eventos, nativos y visitantes, pueden disfrutar de los golpes tradicionales para honrar a San Benito de Palermo como lo son: el ajé, el chocho, el cántica, chimbangalero vaya, el san gorongomé y el misericordia Señor, que conforman la dinastía chimbanguelera que diferencia e identifica el tambor de estas tierras costeras con el resto de los tambores con los que se rinden culto al Santo Negro.
Con respecto a la conmemoración de los 500 años del nacimiento de San Benito de Palermo, agrega el alcalde González, que el año jubilar 2024 decretado por la iglesia católica para conmemorar la fecha, ha representado para los sucrenses el reencuentro y el reconocimiento de los orígenes de esta manifestación folklórica, que ha formado parte de la vida cotidiana de los hijos del municipio Sucre. “También ha sido este año jubilar una oportunidad para reafirmar la fe y colaborar con la preservación del gentilicio sucrense, y de esa gran herencia que habremos de dejar a las futuras generaciones”.
















